martes, 16 de agosto de 2011

Llegar a casa

Vago y lento, con el murmullo del avión aterrizando metido en la cabeza. Sin hambre. Tiro las llaves sobre la mesa y me quedo quieto, como si esperara que alguien me levantase alzándome y me llevase a una cama que no fuera la mía.

Mi casa no huele, no es de nadie. Tengo siete mensajes en el contestador, cinco son de mi madre y dos de mi pobre abuela sola y gorda, mezclada con el sofá y la tele. Estampada de flores secas. Del grifo sólo sale agua caliente. Suena una Bachata desde la calle. Me tumbo en el sofá en posición fetal y cierro los ojos. Sigo viendo demasiadas cosas.

No hay comentarios: